Día Internacional de la Madre Tierra

El 22 de abril de 1970, millones de norteamericanos  tomaron calles, parques y auditorios para manifestarse al mundo por un ambiente saludable y sustentable, y es la fecha que designa la Organización de las Naciones Unidas para conmemorar el “Día Internacional de la Madre Tierra”, recordándonos la interdependencia existente entre el hombre, los demás seres vivos -en sus diversos tamaños y formas- y el planeta Tierra en el cual habitan.

El planeta y sus ecosistemas nos dan la vida y el sustento, los problemas que la aquejan inciden en las diferentes formas de vida que en ella habitan. El cambio climático es un inconveniente que afecta el ritmo normal y equilibrado de la naturaleza con consecuencias adversas para sus habitantes,  paradójicamente el origen de este fenómeno se refleja principalmente en las actividades insostenibles  “sociales y económicas” que realiza  el propio hombre.

La Antártida juega un rol importante en los patrones atmosféricos globales del Sistema Tierra, los que son controlados por el movimiento del aire y el desplazamiento de las masas de agua de los océanos que redistribuyen el calor recibido de regiones con exceso de energía. Está ubicado al Sur de los 60º Sur, cubierto completamente de hielo que si es removido revelaría una masa de tierra rocosa de cerca de 7 millones de Km2, que se convierte en 13.6 millones de Km2 con la capa de hielo. La inmensa capa de hielo permite que la Antártida tenga la mayor altura media de cualquier otro continente “2300 m”.

Este frío y remoto continente ha producido las más bajas temperaturas que jamás se hayan registrado, inferiores a -89.2 grados centígrados (registrada en la base rusa Vostok en 1983). La principal causa de las bajas temperaturas es la escasa radiación solar.

Aquí se almacena el 90% del agua dulce que dispone el planeta tierra en forma de hielo que si se derrite provocarían un levantamiento acelerado del nivel del mar de 50 a 60 cm, con la cual muchas islas y ciudades costeras quedarían bajo el agua, a más que se perderían millones de hectáreas del bosque de manglar en la zona estuarina, provocando un grave impacto en los ecosistemas costeros.

Uno de los mayores retos de la humanidad es administrar de manera inteligente el Sistema Tierra para asegurar su sustentabilidad futura, para ello se requiere una total comprensión del funcionamiento de todas las partes en el contexto de los cambios naturales y antropogénicos, dicha comprensión debe incluir a la Antártida, los mares australes, su biota, el comportamiento del clima para tiempos futuros, el denominado calentamiento global que acarrea desde hace años la ruptura de plataformas de hielo en la Península Antártica  (pérdida de masa de los glaciares de la península antártica y los cercanos a la Estación Científica Ecuatoriana Pedro Vicente Maldonado) y en la zona de la Antártida Occidental (Larsen A y Larsen B en el Mar de Weddell), entre otros aspectos.

“La tierra ama nuestras pisadas, y teme nuestras manos”

 Joaquín Araújo

Referencias

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