Presencia y apoyo de la Armada del Ecuador en las actividades Antárticas

Dentro de la era heroica de las expediciones antárticas, quizás el explorador más afamado es Ernest Shackleton quien publicó el siguiente anuncio en el Times de Londres; el cual, tenía como objetivo reclutar a la tripulación de la expedición Discovery, liderada por el famoso expedicionario Robert Falcon Scott. Se cree que esta singular publicación recibió cartas de más de 5000 voluntarios cuando solo se necesitaban 55:

“Se buscan hombres para peligroso viaje. Salario reducido. Frío penetrante. Largos meses de completa oscuridad. Constante peligro. Dudoso regreso sano y salvo. En caso de éxito, honor y reconocimiento”.

Este mismo interés del siglo pasado motiva, en la actualidad, a que países de todo el mundo emprendan campañas antárticas con fines investigativos. Y es que la Antártida es una de las regiones de mayor interés científico en todo el planeta. El frío extremo imperante en esta región a lo largo de todo el año, sumado al relativo aislamiento al cual ha estado sometida durante miles e incluso millones de años, son dos de las razones fundamentales, entre muchas otras, que despiertan esta gran curiosidad.

Al firmarse el Tratado Antártico, en diciembre de 1959, quedaron en suspenso las pretensiones territoriales de países como: Australia, Argentina, Chile, Reino Unido, Francia, Noruega y Nueva Zelanda, y ha prevalecido la protección del continente para fines pacíficos y científicos; situación que promovió la instalación de numerosas estaciones de investigación en diferentes puntos de la geografía antártica, las cuales son habitadas de forma temporal o permanente.
Desde 1967, Ecuador también mostró su interés por este continente basado en los conceptos geográficos de Defrontación y Sectores Polares que señalan que el país “…tiene derecho a la parte de la Antártida interceptada por los meridianos 84° 30’ y 95° 30’ de longitud al Oeste de Greenwich”, haciendo referencia a la posición de las Islas Galápagos; por lo que, luego de una serie de acercamientos y recomendaciones, finalmente, en la década de los 80, el tratamiento de asuntos antárticos fue encomendado a la Armada del Ecuador, pionera en alcanzar objetivos de connotación nacional e internacional. A través del Programa Antártico Ecuatoriano (PROANTEC) dependiente del Instituto Oceanográfico de la Armada (INOCAR), se dispuso a este instituto que planifique, dirija y ejecute  la misión de las expediciones al continente blanco, llegando así a desarrollar nueve campañas, tres de estas a bordo del Buque de Investigaciones ORIÓN.

Una vez que Ecuador se adhirió al Tratado Antártico, en 1987, asumió con mayor responsabilidad las labores que se desarrollarían en el continente austral. En abril de 2004 se creó el Instituto Antártico Ecuatoriano (INAE), adscrito al Ministerio de Defensa Nacional; como el ente oficial que representaría al Estado ante la comunidad antártica internacional, aunque se sigue manteniendo un importante y destacado apoyo del personal de las Fuerzas Armadas para el desarrollo de diferentes proyectos, especialmente de la Marina en la ejecución de trabajos logísticos y científicos; así como también de investigadores de diferentes universidades, públicas y privadas, escuelas politécnicas e institutos de investigación del país y del extranjero, con quienes, hasta la fecha, se han llegado a completar veinte campañas ecuatorianas a la Antártida.

Como ha quedado demostrado, la Estación Pedro Vicente Maldonado en la Antártida es un punto sinérgico para el trabajo tesonero interinstitucional e interdisciplinario que involucra a todos los estamentos del Estado; sin embargo, el apoyo brindado por la Armada en este periplo, tanto en el área administrativa como operativa del INAE, ha sido fundamental para el logro alcanzado. A lo largo de su historia, la Marina no solo ha mantenido un poder naval capaz de proteger y defender los intereses marítimos, sino que se ha responsabilizado y, con una convicción patriótica, ha liderado temáticas de relevancia nacional; las cuales, forman parte de nuestro presente y requieren de mucho esfuerzo en todos los niveles del Estado para mantener al país como un actor activo y participante de sendos instrumentos jurídicos internacionales, como son la Convemar  y el Tratado Antártico.

Durante estos 28 de años, las expediciones que ha ejecutado el país, la instalación del Refugio República del Ecuador, el funcionamiento de la Estación Maldonado, la realización de una diversidad de proyectos científicos destinados al conocimiento del ambiente antártico, su preservación y el establecimientos de las relaciones de su influencia en el Pacífico Sudeste; así como también, el rol del continente blanco en el cambio climático relacionado, especialmente, al aumento del nivel del mar en la costa sudamericana, son hechos relevantes de los intereses nacionales en el continente austral.

Es importante destacar que si bien el interés antártico ecuatoriano desde su concepción con la Teoría de la Defrontación se basa en la proyección de los meridianos hacia la Antártida continental, lleva intrínseco un pensamiento oceanopolítico al proyectar los meridianos que limitan el denominado Mar Territorial de las 200 millas alrededor del Archipiélago de Colón, y es desde ahí que el mar reviste una singular importancia en cuanto a la correlación Ecuador–Antártida; ya que, este continente es  poseedor de ingentes recursos naturales, además del aspecto estratégico en cuanto a posición.

No obstante de la suscripción del Tratado, los reclamos de soberanía constituyen una problemática de difícil solución. Desde la perspectiva regional también se dan contraposiciones, especialmente de algunas potencias sudamericanas que le dan una fuerte valoración geopolítica a estos reclamos con el fin de controlar directamente los territorios antárticos que han sido pretendidos; y desde la visión oceanopolítica, para ejercer supremacía en el Atlántico y Pacífico Sur o controlar el Paso Drake como ruta de comunicación entre los dos océanos.

Esta visión global constituye la base del enfoque de la misión del INAE que es fomentar y mantener la proyección geopolítica y oceanopolítica del país, promover la investigación científica y la difusión del conocimiento antártico, con el objetivo de contribuir al fortalecimiento de la presencia del Ecuador en este continente, la defensa e integridad territorial y al desarrollo nacional; tarea que nos reviste de responsabilidad a todos los ecuatorianos, desde las más altas instituciones estatales en un trabajo conjunto con organismos públicos y privados, incluida la academia; hasta a quienes visionariamente somos apasionados de esta temática.

Es un orgullo saber que el Ecuador tiene una presencia importante dentro de este confín natural, donde por más de dos décadas nuestro pabellón flamea en un sector de la Antártida como símbolo de la presencia ecuatoriana; para constatarlo hay que aventurarse a Punta Fort William, y es seguro que así lo harán muchas generaciones, hasta la posteridad.

CPNV-EM Juan Carlos Proaño
Director Ejecutivo INAE
jproanio@inae.gob.ec

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