Antártida, último refugio de vida salvaje

En este santuario de vida, la naturaleza muestra todo su esplendor, pero también su rostro más salvaje. A cada tiempo aparecen cadáveres de pingüinos en descomposición, esqueletos, aletas desgarradas (por su naturaleza cartilaginosa son la última parte en descomponerse). Allí se puede contemplar como una skúa (un ave antártica carnívora, similar a la gaviota, pero más grande y hostil) devoraba a un polluelo de pingüino frente al resto, que contemplaba con impotencia la lucha despiadada por la vida y la supervivencia. 

En la isla de Dee, frente a Barrientos, viven varias colonias de leones y elefantes marinos. A pesar de que en invierno está totalmente cubierta por un manto de nieve y sus aguas se congelan, ahora muestra una acuarela muy diferente: colinas cubiertas por praderas de musgos y líquenes de colores rojo, amarillo y verde, que conforman un singular paisaje. En la lejanía se vislumbran los glaciares: infranqueables muros de hielo milenario de hasta 50 metros de alto, y varios kilómetros de extensión, con grietas de las que emana una luminiscencia azul turquesa. Seguir leyendo...

Publicado en Noticias, Prensa & Reportajes.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *