La Seguridad y la Salud ocupacional en la Antártida

El pasado 28 de abril se celebró el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo,  esta fecha fue establecida por la Organización Internacional del Trabajo dese el año 2003, con el propósito de hacer consciencia sobre la necesidad de implementar medidas que permitan evitar, reducir y prevenir víctimas de los accidentes de trabajo y de las enfermedades adquiridas en el medio laboral; adicionalmente en esta fecha se honra la memoria de 28 trabajadores de la localidad de Bridgeport, Connecticut, costa este de Estados Unidos, que en el año 1987 perdieron la vida al ser sepultados bajo escombros, como consecuencia del derrumbamiento de un edificio en construcción.

Los accidentes de trabajo son multifactoriales, es decir, que puede tener más de una causa, dentro de las diferentes medidas que se toman, está el definir, conocer y practicar los procesos y procedimientos adoptados para ejecutar cada una de las actividades definidas en las diferentes profesiones. En este contexto, en la Antártida, considerando las condiciones climáticas adversas existentes, así como las limitadas capacidades técnicas,  la seguridad y salud en el trabajo, cobra vital importancia para el éxito de toda expedición.

Desde el punto de vista  de posible contagio con enfermedades en el área de trabajo, así como regímenes de estrés laboral, estos se reducen en comparación al resto del mundo, debido  a que la tasa de enfermedades de causas infecciosa es baja o nula, por no existir en su ambiente mosquitos, roedores, u otros animales que puedan hacer el papel de vectores, siendo considerado por esta razón como el lugar “más limpio y saludable del planeta”, sin embargo no se descarta alguna patología que puedan causar los microorganismos allí existentes. Con respecto al estrés, este decrece al estar el expedicionario  expuesto a un ambiente de parajes muy vistosos, flora y fauna única en el mundo, pero pudiendo aumentar conforme aumenta su tiempo de permanencia y de aislamiento dentro de una base o campamento antártico.

Sin embargo, la dinámica del sector producto de la variabilidad climática, lo inhóspito del  terreno para muchos de los expedicionarios, son una de las tantas preocupaciones que salen a relucir en un líder de expedición cuando trata de prevenir accidentes en su personal, los que pueden ir desde alguna cortadura o golpe durante la construcción y mantenimiento de los módulos, quemaduras eléctricas y polares, hasta caer a una grieta del glacial o caer al agua y sufrir hipotermia. Problemas médicos  comunes en el continente como una fractura, pueden resultar críticos para el personal médico en la Antártida, y otros como una apendicitis puede resultar mortal, la “Antártida no perdona” en este sentido, al ser un lugar muy alejado de la civilización, pone en práctica el mejor talento y todos los conocimientos del médico que está a cargo del grupo, pero también de los jefes logísticos para activar una compleja cadena evacuación médica, superar los problemas de comunicación, transporte  y de la geografía, de allí la importancia de los protocolos de emergencia, planes de contingencia, planes de gestión, entrenamiento a través de la práctica de zafarranchos, coordinación de cooperación internacional en temas de búsqueda y salvamento, entre otros.

En el caso de las Campañas Antárticas Ecuatorianas y la estación PEVIMA, estas cuentan con un detallado Plan de seguridad y salud ocupacional, que forma parte del Plan de Manejo Ambiental, por lo cual su cumplimiento cobra gran importancia, ya que la misma establece lineamientos y normativas muy claras y precisas para evitar muertes y lesiones. Con acciones tan simples como el control del uso correcto de la ropa térmica, de los equipos de protección personal, arnés de seguridad, guantes, gafas, cascos, entre otros, así como cumplir con las disposiciones diarias emitidas por el Jefe de Operaciones y Jefe de Expedición, se reduce notablemente el riesgo. El exigir el cumplimiento de las normativas que establece dicho plan, así como su actualización permanente, ha dado como resultado, que durante las veinte y dos expediciones que nuestro país ha llevado al continente Antártico, no se haya tenido que lamentar algún suceso con resultados fatales, haciéndose ya común el escuchar en el último reporte de los Jefes de expedición la frase “retornamos a nuestro Ecuador querido sin novedad, y con la satisfacción del deber cumplido”.

 

"No hay cosa que los humanos traten de conservar tanto, ni que administren tan mal, como su propia vida" (Cicerón)

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